
¿Para qué sirve un árbol? · capítulo segundo
La brisa
Yo la sigo con la mirada. Ya sé que no se puede ver… pero la sigo con la mirada.
En su interior viven millones de suspiros. Caracolea aquí y allá con unas hojas secas y un poema que robó a través de una ventana. Sube…ágil como tan sólo ella puede hacerlo y le cuenta un cuento a una mariposa. Se deja caer en picado hasta el suelo… dibuja una espiral sobre el polvo que gira sobre si mismo como una bailarina, peina la hierba y se perfuma con las madreselvas. A veces, se para a bailar con las estatuas y canta con las olas. Me muestra su pecho en la vela de un velero y hace equilibrios en una cometa. Juega a perseguirse dando vueltas a tus ramas y me enseña la cara de esa niña que yo quiero apartándole el pelo con sus dedos invisibles… después me guiña un ojo con una golondrina y me da un beso en los labios y en la cara y en los párpados. Y por las noches llama a mi ventana, me canta una canción de cuna y acerca sus labios a tus dedos… pide silencio para que yo, y todos niños, podamos dormir tranquilos.