¿Para qué sirve un árbol?
Víctor Mimbrero
El mejor regalo que se nos ha concedido jamás es haber sido niños. Algunas personas nunca son conscientes de ello. Para ellos, la niñez no es más que una imagen que se va borrando como alguien que se aleja en la niebla. Otros comprenden su importancia cuando ya son muy mayores, para estos la niñez es el recuerdo de un recuerdo. Ser adulto es esa sensación agridulce que se tiene nada más terminar un buen libro; ese deseo de olvidarlo todo y empezar de nuevo a disfrutarlo.
Para mi la niñez es la única época de nuestra vida en la que somos realmente diferentes, después, una vez adultos, somos todos más iguales, y lo único que puede diferenciarnos quizás venga de cuando éramos pequeños.
En la niñez nacen los más sorprendentes descubrimientos y las obras de arte del futuro. Por eso, si queremos nuevos cuadros, sinfonías, buenos libros, edificios que adornen ciudades y películas que nos emocionen en el futuro hay que cuidar de la infancia. Por eso, por cada niño en el mundo que no puede ser un niño, hay una estrella en el cielo que se apaga para siempre.